El permiso de ser imperfectas. Entrevista con María Cristina González
- literaturanyc
- hace 2 días
- 5 Min. de lectura

Desde Bogotá hasta Nueva York, la trayectoria de María Cristina González se ha construido entre la literatura, la docencia y un sostenido trabajo cultural. Escritora y profesora de español radicada en Estados Unidos, ha participado en ferias internacionales del libro en Bogotá, Miami y Nueva York, además de festivales, lecturas y encuentros académicos que reflejan la amplitud de sus intereses literarios. Su primera colección de cuentos, La trituradora y otros cuentos (2019), recibió elogios de la crítica y lectores, y fue destacada por el medio especializado Latino Book Review.
En esta entrevista, González conversa sobre su más reciente libro, Ellas entre las Estrellas (Five Points Publishing, 2026), una obra que explora la adolescencia femenina desde la empatía, la fragilidad y la esperanza. A través de historias íntimas y personajes complejos, la autora propone una mirada sensible sobre crecer, equivocarse y encontrar luz propia incluso en momentos de oscuridad.
En tu nuevo libro, Ellas entre las Estrellas, las protagonistas atraviesan momentos de quiebre: cambios de escuela, conflictos familiares, migración, pérdidas afectivas. ¿Qué te interesa explorar de la adolescencia a través de estos relatos?
A veces, desde los ojos del adulto, los adolescentes tienen una vida sencilla, sin grandes problemas, ya que solo tienen que preocuparse de estudiar y “portarse bien”. En cierta forma, se puede pensar que los jóvenes viven en una burbuja en la que interactúan con sus amigos, profesores, familiares, hacen sus deberes, comen y pasan molestando y jugueteando sin que nada les importe. No obstante, primero está la sensación normal del adolescente de no sentirse ni niño ni adulto y, si añadimos a eso la presión social, los sube y baja que conlleva el ser humano, ser adolescente es todo un reto. En ese ir y venir del crecer, cada chico se encuentra con los obstáculos y lo que forma su destino único en el mundo.
Muchas de tus historias evitan el castigo moral y apuestan por la reflexión. ¿Cómo trabajaste ese equilibrio al escribir para lectoras jóvenes?
Por fortuna, la vida moderna, por lo menos en Occidente, ha hecho más fácil que las decisiones de los jóvenes no sean tan trascendentales. No obstante, esto no significa que los chicos no sepan del dolor, de la desesperanza, de la apatía, de la enfermedad, las peleas entre los padres o las injusticias. En ese punto también Esteban Escalona, editor de Five Points, me ayudó a ser menos directa en mi narrativa y darle un carácter con otras perspectivas a mis personajes. Cuando trabajamos con la historia Cambio de rumbo, Esteban me decía, “ponla más rebelde a tu personaje, que pelee”. Ese proceso enriqueció la historia y a mí como escritora.
En ese cuento, la protagonista enfrenta decisiones impulsivas que tienen consecuencias profundas. ¿Buscabas mostrar que crecer también implica equivocarse?
Sí, y más aún que, aunque no es fácil reconocerlo, la mayoría de las veces las mamás tienen la razón. En un mundo sin dolor, los hijos hacemos lo que la madre dice o aconseja, el camino es paralelo a una primavera eterna. Y, sin embargo, sin el frío intenso del invierno, la primavera no tendría gracia. Mansi, la protagonista de esta historia, tiene que cometer los errores para poder crecer y volverse una joven mucho más reflexiva y madura.
En Máscaras y verdades, el encuentro con realidades ajenas —como la vida en un refugio— obliga a la protagonista a cuestionar sus privilegios. ¿Qué rol cumple la empatía en este libro?
Los jóvenes son muy agudos en sus criterios y observaciones. Sin embargo, toca comprender que muchos chicos simplemente no han tenido la oportunidad de ver las situaciones en que viven otras personas y, por ende, pueden pensar que todos viven igual que ellos. En esto, la ayuda de los padres y de los colegios es esencial para expandir los horizontes de la juventud y el deseo de salir de sí mismos para ayudar a los demás.
En varios cuentos aparecen tensiones familiares, padres ausentes o exigentes y contextos migratorios. ¿Cómo dialoga el libro con la experiencia de crecer entre culturas?
Las relaciones humanas están ligadas por un hilo delicado que, cuando se rompe, usualmente deja a los más indefensos expuestos. En Cambio de rumbo, Mansi es abandonada por su padre más de una vez y ella no comprende el porqué. En la historia El trabajo de ser inmigrante, la protagonista y su madre trabajan sin descanso para traer al padre y sus hermanos de Guatemala. Ella misma no comprende tanto trabajo ni tampoco la brecha que la divide de sus amigas más solventes. En el libro, las jóvenes se mueven en culturas y subculturas que deben recorrer, a veces sin ser conscientes de que existen, para encontrar su lugar y lograr sus metas.
Tus personajes femeninos no son heroínas idealizadas: dudan, se enojan, se equivocan. ¿Qué tipo de representación femenina buscaste construir?
Busqué representar a jóvenes con las que las lectoras pudieran identificarse y, al mismo tiempo, mostrar a cada protagonista con una historia particular. Bajo el mundo que cada una habita, quería señalar las decisiones que afloran de sus vivencias personales, la aparición de sentimientos como el enojo, la novedad de enamorarse, la frustración de ser incomprendido tanto por otros chicos como por los adultos o la culpa que surge de acciones que hieren a los demás. Me interesaba también dar esperanza a cada personaje, es decir, que aun cuando hay caídas, al otro día existe la oportunidad de mejorar.
El título Ellas entre las Estrellas sugiere algo luminoso, pero las historias también transitan zonas oscuras. ¿Qué simbolizan para ti esas “estrellas”?
La luz de las estrellas es inherente a cada personaje y a cada joven. Si bien hay situaciones difíciles u “oscuras”, la fuerza que cada persona lleva la hace salir avante y superar las situaciones. Las estrellas guían e inspiran, y nosotras, como mujeres, podemos guiar y dar luz a los demás.
Qué importancia tuvo el proceso de revisión de tu texto junto al equipo de Five Points Publishing, para lograr el objetivo o visión de tu libro.
En un principio, el proceso de escribir y revisar el libro parecía que iba a ser sencillo y que sacarlo a la luz sería cuestión de pocos meses. Sin embargo, el libro comenzó a mostrar capas y capas que me dejaron sin aire. En este proceso, mi editor, Esteban Escalona fue muy importante, ya que él vio la necesidad de excluir y limar algunas historias para dar claridad y fuerza narrativa. Fue un aprendizaje y un honor para mí que un autor como Esteban, junto al equipo de Five Points Publishing unieran su conocimiento y opiniones para dar un libro de alta calidad para jóvenes, y que creo va a dar un buen entretenimiento a los jóvenes actuales y de muchas generaciones.
¿Qué tipo de conversación esperas que este libro genere entre niñas, familias y educadores?
Quiero que las jóvenes encuentren en las protagonistas Refugio y que sientan y se conmuevan con sus historias. Por refugio quiero decir el permiso de ser imperfectas y saber que, al final, todo va a estar bien. El mundo, con todos sus problemas, es también un lugar maravilloso para que cada joven sea la protagonista de su camino. Es por eso que la última historia es una invitación a las lectoras a contar su historia y plasmar un momento irrepetible y único para ella. Para las familias y educadores, quisiera que el libro abriera ventanas para entrar al mundo de las jóvenes, conversar y empujar para que la juventud y los adultos no perdamos el entusiasmo.



Comentarios