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Ignacio Meregoni: «Las anclas son la nostalgia hablando»

literaturanyc
hace 2 días
6 min de lectura

En Anclas invisibles (Five Points Publishing, 2026), el escritor argentino reúne cuentos atravesados por la migración, la memoria, la fantasía y el humor. Conversamos con él sobre las huellas que llevamos de un lugar a otro, su vida entre Argentina y Nueva York y el trabajo editorial que dio forma al libro


Fotografia: Vanesa ramírez.



¿Qué permanece de nosotros cuando cambiamos de ciudad o de vida? Esa pregunta recorre Anclas invisibles, el libro de cuentos del escritor argentino Ignacio Meregoni Pelozzi. Entre lo cotidiano y lo insólito, sus relatos exploran la migración, la memoria y las contradicciones humanas mediante la fantasía y el humor. En esta entrevista, Meregoni cuenta cómo historias escritas en diferentes momentos llegaron a formar un libro y qué significan para él esas «anclas» que nos acompañan. También habla de su recorrido entre Argentina y Nueva York, del trabajo junto a Five Points Publishing y del encuentro que espera tener con sus lectores.


¿Cómo nació Anclas invisibles y en qué momento descubriste que relatos tan distintos podían formar parte de un mismo libro?


El título nació como una palabra clave para pensar aquello que una persona arrastra o trae consigo cuando atraviesa nuevas experiencias y contextos. Esa especie de peregrinación de un ave hasta que encuentra un nuevo nido. A veces ese anclaje parece innato. Ocurre, por ejemplo, cuando conocemos a un hermano de la vida: donde todo parece natural más allá de la barrera idiomática o del lugar del que provengamos.


Cuando alguien habla existe todo un historial detrás de cada frase. Cada sentencia tiene un origen, a veces distante, y revela algo de quien somos en un momento determinado. Si lo llevo al terreno personal, puedo decir que viví muchas vidas en una sola. Cada etapa fue diferente, pero entre todas terminan concatenándose para construir la historia completa de quien soy en el presente.


En el relato que da título al libro, los migrantes cargan con aquello que dejaron atrás. ¿Qué son para ti esas «anclas invisibles»? ¿Cómo ha influido tu propio recorrido entre Argentina y Nueva York en esa imagen?


Curiosamente, el cuento «Anclas invisibles» fue el último que escribí. Cuando apareció, sentí que unía algunos cabos sueltos y sumaba nuevas aristas a esa relación entre memoria y olvido que ya aparecía, de manera indirecta, en otros relatos, aunque allí no estuviera desarrollada con tanta profundidad. También funciona como un quiebre respecto de las demás historias. Las anclas son la nostalgia hablando. Son ese otro yo, nuestro propio espejo, el ser interior que nos recuerda quiénes fuimos y, al mismo tiempo, nos obliga a preguntarnos cómo amoldarnos a un nuevo contexto y quiénes podemos llegar a ser sin dejar de ser nosotros mismos.


Cuando camino por el subte, por Central Park o por una Manhattan repleta de gente, suelo imaginar todas esas vidas que se cruzan conmigo. Pienso que bastaría con colocar un pequeño cartel junto a cada persona, como una especie de biografía instantánea, para descubrir cuántas historias cercanas a la nuestra existen alrededor.


Mi recorrido entre Argentina y Nueva York es parte de esa mirada. Pero también está, Firmat, mi ciudad natal, las ciudades adoptivas, las que conocieron mis antepasados, aquellas que imaginé y hasta las que nunca visité. Todo ese bagaje social y geográfico termina apareciendo, de una manera u otra, en la escritura.


Tus cuentos pasan de una situación reconocible a otra insólita con mucha naturalidad. ¿Qué te permite contar la fantasía sobre la realidad que sería más difícil expresar de forma directa?


Creo que el poder de la mente y de los sueños puede ser incluso más poderoso que aquello que conseguimos trasladar a una obra artística. Intentar llevar lo imaginado al terreno de la fantasía, acompañado por cierto humor irónico, es para mí una forma de expresar aquello que llevo dentro. Es un refugio, una vía de escape y, al mismo tiempo, un espacio en el que me siento cómodo. A veces también busco generar cierta incomodidad en quien lee. 

Hay un placer particular en producir algo distinto en esa aparente normalidad del día a día, en esa rutina que puede resultar chata o previsible cuando lo que se está recreando no es de mi agrado. Allí entra la fantasía, que me permite deformar la realidad alejándome un poco para modificar lo reconocible y llevarlo a lo inesperado si así lo amerita.


En relatos como «Beato», «Regresiones» y «El hijo de Dios» aparece una mirada irónica sobre la autoridad, la religión y el lenguaje. ¿Qué lugar ocupa el humor en tu manera de cuestionar esas certezas?


El humor aparece muchas veces como una forma de quebrar la tonalidad de un relato o de alterar un punto de vista discursivo que, en principio, podría desarrollarse desde un registro dramático. Algunas realidades me piden ese quiebre, a través de una pregunta o generando incomodidad es que encuentro el debate y generar molestia.


Varios personajes escriben, publican o intentan controlar sus historias, como sucede en «Inédito», «Recuerdos insoportables» y «Existencia humana». ¿Qué te interesa explorar sobre la relación entre un autor y lo que ocurre con sus palabras una vez que salen al mundo?


Una especie de ejercicio de autocrítica en principio. Mirarnos el ombligo, sacarnos la careta y cuestionar esa hipocresía que muchas veces nos envuelve. En definitiva, ser transparentes y contradictorios al mismo tiempo, por eso la construcción de los personajes está envuelta en la incertidumbre, de lo que no podemos dominar, los discursos pautados, quebrar con lo dicho y revelarse ante la mirada de la mayoría. Y no importa demasiado si ese ser es adorado por millones o si es una persona invisibilizada por el mismo sistema que la creó. Todos terminamos enfrentándonos a nuestras acciones y sus respectivas consecuencias.


El libro reúne cuentos de una sola frase, relatos más extensos y textos que dialogan entre sí, hasta volver a «Génesis» en el cierre. ¿Cómo decidiste el orden de los relatos y qué efecto buscabas con ese regreso al comienzo?


Creo que hubo muchas génesis en la historia del planeta. Una con los dinosaurios. Hubo otras. Nosotros somos una nueva o quizá una repetida. Por eso elegí una apertura y un cierre que envolvieran los orígenes, el desarrollo y una especie de regeneración. El regreso a «Génesis» intenta producir esa sensación cíclica de un principio del fin.  En cuanto al orden, los relatos no fueron colocados al azar, sino que fui encontrando una línea de comunicación, aunque fuera una pequeña conexión para la simbiosis de las partes. 



Al terminar el libro quedan presentes la migración, la memoria y la posibilidad de reinventarse. ¿Con qué pregunta o sensación te gustaría que se quedara quien cierre Anclas invisibles?


Es una obra corta en extensión, fugaz, pero de una lectura que lleva a reflexionar, a pensar cuestiones de las que tal vez menos pensamos y deberíamos priorizar para no repetir vicios. Mi perro sigue dando vueltas por las noches, quizá pensando en estas ideas. Quien cierre A I puede ser un visionario/a, alguien que no necesita leerla por su capacidad lucida de ver mas allá. ¿Para qué entorpecerse más, embarrarse con algo nuevo cuando se puede ser feliz con otras cosas? 


Durante la edición de Anclas invisibles ¿qué importancia tuvo para ti el acompañamiento editorial de Five Points Publishing?


Valoro sobremanera cada una de las conexiones que surgieron con Esteban Escalona y con el equipo de Five Points Publishing. Desde el primer momento hubo confianza, dedicación y tiempo para escuchar la propuesta, revisar el texto, intercambiar ideas y trabajar sobre la edición. Si publicar un libro es como tener un hijo o plantar un árbol, dar raíces a un proyecto para que finalmente pueda crecer y caminar solo, la experiencia editorial fue parecida a estar viendo un equipo de parto en plena labor: una doula acompañando el camino, una obstetra asistiendo, la partera y hasta el eventual taxista samaritano. Todos unidos para que finalmente el libro pudiera salir a la luz.


Volviendo a la seriedad que no me caracteriza, la importancia de contar con una presencia editorial cuando se necesita, con apoyo profesional y con alguien capaz de señalar detalles que uno no siempre puede ver por sí mismo. También fue importante la posibilidad de ampliar el punto de vista sobre algo que todavía estaba inconcluso, mejorar un texto con simpleza y recibir orientación sin sentir presión sobre las decisiones finales.


¿Dónde podremos sumergirnos con el mundo de las Anclas invisibles?


La etapa de promoción recién comienza. Espero encontrarme con los lectores en la Feria del Libro de Queens el sábado 10 de octubre a las 7 p. m. y, posteriormente, el 16 de octubre a las 6pm., en los encuentros literarios de la Revista ENCLAVE en el Graduate Center de CUNY (Manhattan) donde estaremos presentando junto a otros esrcritores de Five Points Publishing.




 
 
 

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