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“Viaje a ninguna parte" Conversaciones sobre memoria, cuerpos y fronteras con Clara Eugenia Ronderos

  • literaturanyc
  • 27 may
  • 7 min de lectura

Conversar con la escritora Clara Eugenia Ronderos es una exploración sobre la frontera entre la memoria y la ficción, entre el silencio y la palabra, entre el arraigo y el desplazamiento. En esta entrevista, la autora reflexiona sobre los mundos invisibles que habitan sus cuentos, la construcción de atmósferas profundamente humanas y la escritura como una forma de resistencia íntima. Sus respuestas revelan una mirada literaria marcada por la extrañeza, la migración, los espacios liminales y la búsqueda constante de aquello que permanece oculto bajo la superficie de la realidad.


Sus personajes parecen vivir siempre al borde de algo: una pérdida, una transformación, una revelación. ¿Por qué le atraen esos estados liminales?

En realidad para  mí, la vida es un estado liminal. En tanto que estemos vivos, el cambio es la única garantía. A veces buscamos cambios que resultan ser algo muy diferente de lo que creíamos estar buscando. Otras veces la vida misma proporciona esos momentos bruscos de corte para los que no estamos preparados. En ambos casos, de alguna forma sobrellevamos  esos cambios y  continuamos viviendo al interior del nuevo molde impuesto por ellos.


La idea de la frontera aparece una y otra vez en sus relatos, pero no siempre como un límite geográfico. ¿Qué significa para usted vivir “en la frontera”?

Creo que esta pregunta tiene mucho que ver con la primera sobre los estados liminales. La frontera, a diferencia del umbral, una metáfora que no suelo usar, me lleva al espacio limítrofe en el que conviven la vida actual del personaje y la vida que le espera o que quiere dejar atrás. En el mundo en que vivimos, la migración campo ciudad, de un país a otro o de una profesión a otra, de una empresa a otra, de un matrimonio a otro, etc  nos obliga a un constante transitar las fronteras, ya sean de clase social, de lengua, de costumbres, de ingresos económicos. Fui criada de niña en el campo colombiano, retirada de la ciudad, pero a la vez educada por padres citadinos que no pertenecían al pueblo en el que nos criaron. Nuestra crianza fue entonces “fronteriza” no éramos ni de aquí ni de allá. Y así ha seguido siendo. A veces veo personas que parecen estar acomodadas en el centro de un territorio claramente definido, lejos de toda frontera, pero, por lo general, después de conversar un rato, descubre uno todo lo fronterizo de su historia.


En varios relatos, los personajes parecen desplazados de sí mismos, como si no terminaran de pertenecer al mundo que habitan. ¿Cree que la literatura nace también desde esa sensación de extrañeza?

Para mí sí. Es sin lugar a dudas esa sensación de extrañeza o desplazamiento la que me permite o me obliga a escribir. Tiene también que ver con lo que decía respecto a las fronteras. La escritura produce un mundo que logra negociar entre la realidad y la incomodidad que nos produce pertenecer y no pertenecer a ella. Desde muy niña, realmente desde que aprendí a leer y a escribir, me di cuenta de que en el mundo creado por otros o por mí era donde me sentía más cómoda y feliz. Por el contrario, mi colegio, la familia, la sociedad que me rodeaba me parecían difíciles de navegar. Nunca me sentí sola cuando leía o intentaba memorizar un poema o crear un texto, aunque sí pasé muchos momentos de soledad y aislamiento en el patio de recreo del colegio o en las fiestas familiares. Aún adulta termino por lo general en la cocina ayudando a servir para no tener que tratar de armar conversaciones con extraños o conocidos.


¿Cómo dialoga este libro con la experiencia latinoamericana y migrante contemporánea?

Como lectora y estudiosa de la literatura latinoamericana, además de ser colombiana y vivir allí la mayor parte de mi vida, estoy segura de que este libro entra en dialogo con mis recuerdos y experiencias en ese país de Latino America, con mis lecturas y con los temas y problemas que explora nuestra literatura. A la vez, mi experiencia migratoria y la vida que he tenido desde hace más de veinte años en los Estados Unidos, tienen mucho que ver con mi forma de mirarme y de mirar a mi país y a  América Latina desde afuera. Estoy segura de que mi trabajo literario tiene nexos reconocibles con la experiencia del migrante latino y sus preocupaciones. Sin embargo, esta es otra instancia en laque me siento un poco descentrada o en una zona fronteriza. No tengo la experiencia del hispano que ha crecido en este país ni la del latinoamericano cuyo centro de referencia es el país o la ciudad en la que nació, desde y para la cual escribe. En ese sentido creo que soy una persona que ocupa a la vez varios territorios y que dialoga con diversas experiencias desde un lugar que se desplaza y cambia.


En cuentos como Ábrete Sésamo o Agua que no has de beber, el espacio parece transformarse en un personaje más. ¿Cómo construye la atmósfera de sus relatos?

Somos seres definidos por nuestro entorno. Seres citadinos o de campo, de provincia o  de las grandes ciudades. Cada espacio define nuestra visión del mundo. No pienso que unos limiten más que otros, cualquiera de estos espacios crea límites y abre ventanas nuevas. Pero es definitivo para los personajes el pertenecer o no pertenecer, interactuar con un espacio que les es familiar como en el caso de “Ábrete Sésamo” o foráneo como en el caso de “Agua que no has de beber”. Es inherente al cuerpo el moverse en un espacio, y muchas veces ese espacio es tan protagónico y definitivo como las acciones que haga o deje de hacer el personaje. Un caso extremo de esto lo encontramos en el cuento “Frontera”: el campo, las montañas y el desierto son tan importantes en la suerte de Vicente como sus acciones o las del fiel Remigio que hace todo lo posible por salvarlo.



En Levántate y anda o Un cuarto para Julieta, lo fantástico parece surgir desde lo doméstico y familiar. ¿Le interesa trabajar lo sobrenatural desde lo íntimo más que desde el espectáculo?

Creo que para los latinoamericanos, la tradición de lo fantástico, lo neo fantástico, el realismo mágico y las últimas versiones de lo fantástico cruel o extraño han hecho posible ver lo porosa que es la realidad. Nos han dado lo posibilidad de escribir esas versiones porosas y cambiantes de lo real.  A mí me parece que en el caso de estos dos cuentos lo fantástico es más bien la forma en que las familias se ven obligadas a  llevar sus penas o dificultades en una sociedad que no las comprende. ¿Por qué aparece un niño en la casa de mujeres solteras?

¿Cómo lo podrían justificar sin caer en la vergüenza y el juicio social? ¿Cómo puede una madre dejar que se lleven a su hija? ¿Por qué no se entierra con ella?  Allí nace la necesidad de distorsionar la realidad. En otros cuentos hay otras motivaciones, en el caso de “Círculo de fuego”, por ejemplo, lo fantástico se da por la necesidad de supervivencia de los personajes de la familia o  por el deseo reprimido de los espectadores  que asisten al espectáculo del circo. La fantasía es la forma de hacer posible lo imposible, aquello que la sociedad no permite pero que de todas formas sigue pasando, creo que algo similar ocurre en “La boca del túnel”, allí lo fantástico sirve como una puerta para huir de la rutina y el deber ser.


Sus cuentos tienen una sensibilidad muy visual y corporal. ¿Piensa las escenas como

imágenes mientras escribe?

A veces siento que soy más poeta que narradora. Es decir, mis cuentos, como los poemas, nacen por lo general de una imagen que, en lugar de volverse poema, termina desarrollándose en una narración. Empiezo con algo que veo: la niña en el sótano, el chivito en el corral infantil, los billetes doblados en el pantalón de un hombre precavido, etc., Luego me pongo a escribir para tratar de entender qué se esconde para mí detrás de esa imagen. Voy jalando el hilo y poco a poco el cuadro se va formando con otras imágenes que acompañan a la inicial y así se arma el cuento, cuando el cuadro más completo queda esbozado.


Si tuviera que definir Viaje a ninguna parte en una sola imagen, ¿cuál sería?

Me gusta mucho la imagen de la mujer en la portada porque está hecha de palabras. Al fin de cuentas, somos seres constituidos por la palabra. Narrar una historia es un intento por crear a otros seres como nosotros, cuya identidad la definen las palabras que elijamos para darles vida.


Al leer su antología sentí que sus cuentos hablan de emociones muy universales. ¿Qué espera que descubran en este libro?

Tal vez esa experiencia más humana de quien tiene una vida anónima y que siente y vive cosas igual que los demás. La muerte, el duelo, el amor y la lucha por la vida a pesar de los contratiempos son cosas que todo ser humano tiene que afrontar. La escritura de cuentos es para mí una búsqueda, una necesidad de descubrir lo que hay detrás de lo cotidiano en la experiencia de personas comunes y corrientes que se enfrentan a los cambios que la vida les impone. También me interesa que los lectores descubran algo sobre lo que significa para mí la escritura como oficio y como necesidad vital.


¿Qué significa para usted publicar esta antología con Five Points Publishing en Nueva York?

En principio, una aventura. Me encantó la idea de trabajar con un grupo  joven que proponían una idea diferente de la publicación y que se radicaban cerca, en un estado vecino. Luego, una agradable sorpresa. Me ha encantado trabajar con el equipo editor, diseñadora, con todo el equipo, y ver la forma profesional pero a la vez sencilla y personalizada con la que trabajan. Ha sido refrescante y divertido interactuar con un modelo diferente del trabajo editorial, que además me invita a ser miembro de una comunidad con la cual compartir este recorrido de creación.


Más adelante, después de ver el resultado de este trabajo, publicar con ustedes significa alegría y agradecimiento. Ver el libro terminado y listo para ser distribuido, después de un proceso tan diferente, ha significado para mí la alegría de poder ser autora en una multiplicidad de medios. Agradezco el trabajo de Five Points y el que me hayan abierto otras puertas hacia el público, especialmente aquí en los Estados Unidos.

 
 
 

3 comentarios


Patricia Coronado
Patricia Coronado
hace 6 días

Felicidades, espero encontrarlo pronto en físico, gran libro

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MANUELA Maidana
MANUELA Maidana
31 may

Gracias. felicitaciones . un abrazo muy especial para Clara desde Uruguay. Gracias.

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Elvira Sanchez Blake
Elvira Sanchez Blake
27 may

Me encantó la entrevista, especialmente porque devela los misterios que se ocultan tras la narrativa de Clara Eugenia Ronderos. Sus cuentos son extraordinarios, pero no son fáciles de leer, precisamente por lo que se dice en la entrevista. La clave está en encontrar el hijo de Ariadna que conduce al lector a descubrir universos fascinantes. Felicitaciones a Five Points por publicar esta antologia y la entrevista a Clara Ronderos.

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